página de cine
09/10

.    portada    .    quiénes somos    .    escriba en Vértigo    .    contáctenos    .
 
 
críticas
Filmes en
CARTELERA

Inland Empire

 

Pesadilla en la calle Elm de Samuel Bayer:
Para mí es difícil hablar de la nueva versión de A Nightmare On Elm Street, de Samuel Bayer, sin hacer comparaciones con el film de Wes Craven. No lo digo sólo por el valor sentimental que la franquicia tiene para mí; esta nueva versión, que sigue muy a grosso modo la trama original, recrea literalmente las escenas clásicas del tour de force de 1984. A Nightmare On Elm Street, salida por nuestros lares en aquella época con el título de Pesadilla en la Calle del Infierno se diferenciaba del resto de las slashers del momento en que este era un film inteligente. Versaba sobre un conjunto de adolescentes que sufrían severos trastornos del sueño caracterizados por la aparición de un hombre quemado, con un guante cuyos dedos terminaban en largas cuchillas. El problema estaba, y he aquí el giro interesante, en que lo que te sucedía en el sueño, te sucedía en la vida real. Si este merodeador nocturno (que, después descubrimos, se llamaba Freddy Charles Krueger) te cortaba en tus sueños, despertabas para ver los cortes en tu piel. Un concepto bastante original en una película que exploraba la frontera entre la realidad y la fantasía a través de una trama bastante sólida. Dicho de otro modo: una obra maestra - Victor C. Drax
Ver más / Comentar en Facebook

Inland Empire de David Lynch:
Inland Empire (2006) es una película de terror. De terror gore, incluso, como ocurre en la escena en la que la protagonista de On High in Blue Tomorrows, el filme dentro del filme, Susan Blue (Laura Dern), vomita sangre sobre las estrellas del Paseo de la Fama, en Hollywood Boulevard. La incesante sensación de miedo que David Lynch pareciera haber querido crear en el espectador, especialmente en la segunda parte,  principalmente a través de la tensión musical y la lentitud de algunos planos, interrumpidos por súbitos cortes acompañados de efectos de sonido, acordes e incluso gritos, es lo que pareciera dar unidad al filme en aquellos momentos en que deviene sucesión de fragmentos que ocurren unos después de otros sin conexión aparente - Pablo Gamba
Ver más / Comentar en Facebook

El último maestro del aire de M. Night Shyamalan:
El último maestro del aire (The Last Airbender, 2010) es una película que se rodó en dos dimensiones y luego fue expandida a 3D. Pero desde el comienzo significó la reducción del mundo de la serie de animación Avatar: la leyenda de Aang (2005-2008) de Nikelodeon a la uniformidad que impera en las superproducciones basadas en efectos especiales. Es un caso más de una paradoja de Hollywood, que busca refrescar su oferta importando historias, personajes y motivos provenientes de otras fuentes y de otras cinematografías, para imponer la semejanza con sus películas a aquello que precisamente trajo porque era diferente PG
Ver más / Comentar en Facebook

Ir al archivo
Más
CRÍTICAS
El origen

Salt de Phillip Noyce:
Angelina Jolie muestra en Salt (2010) su lado camaleónico. Hace de rubia al principio, para convertirse en morena gótica después e incluso en hombre. Su personaje utiliza para ese último disfraz una máscara. Es una cita de Misión imposible (Mission: Impossible, 1996) de Brian de Palma, filme al que también evoca la infiltración en la Casa Blanca. El papel de la agente Evelyn Salt, que interpreta Jolie, fue concebido originalmente para Tom Cruise el actor que encarna a Ethan Hunt, el protagonista de esa película. Al parecer desistió por la ambigüedad moral del personaje. No se trata solamente de que Salt pase de damiselle in distress, en ropa interior y amarrada en Corea del Norte, a máquina de matar, insólita reivindicación del derecho de las mujeres a ser tan bestias como los hombres en el cine. Tampoco el problema es que con la misma naturalidad que improvisa una bazuca se quite la pantaleta para cegar una cámara de circuito cerrado. Lo que estaba fuera del alcance de Cruise es que pasa de amantísima esposa y patriota, a devota del villano y enemiga de su país; salta del espionaje al contraespionaje, y al recontraespionaje. ¿Quién es Salt? La frase de los afiches no es mera retórica publicitaria en lo que respecta al bien y el mal en el filme. Pablo Gamba
Ver más / Comentar en Facebook

Mi villano favorito de Pierre Coffin y Chris Renaud:
Con un año de retraso vuelve el tema lunar en Mi villano favorito (Despicable Me, 2010). Era la moda de la temporada de 2009, cuando se cumplieron 40 años de la llegada del primer hombre al satélite, lo que fue oportunamente celebrado en Vamos a la Luna (Fly Me to the Moon, 2008), la película independiente dirigida por Ben Stassen. Como llegar a la Luna dejó de ser noticia, ahora se trata de traérsela a la Tierra. El archivillano Gru planea robársela para satisfacer su orgullo herido por Vector, quien se apoderó de la pirámide de Guiza, en la cinta realizada para Universal Pictures por Illumination Entertainment, la compañía fundada por Christopher Meledandri, ex presidente de Fox Animation, y que fue dirigida por Pierre Coffin y Chris Renaud. Un cortometraje de este último, No Time for Nuts (2006), estuvo nominado al Oscar y trabajó como animador en Horton (Horton Hears a Who?, 2008) y La Era del Hielo 3 (Ice Age: Dawn of the Dinosaurs, 2009), del sello Blue Sky de Fox - PG
Ver más / Comentar en Facebook

Karate Kid de Harald Zwart:
Hay varias cosas que hacen del remake Karate Kid (The Karate Kid, 2010) una película irritante. La principal es consecuencia del ajuste de la historia original a la medida de la estrella, Jaden Smith, el hijo de los productores Will Smith y Jada Pinkett Smith, lo que se añade a su traslado a la República Popular China por razones de coproducción. Las peleas entre niños de 11 o 12 años de edad –que es también la edad del actor principal– no son iguales que las de adolescentes a punto de terminar el bachillerato de la cinta de 1984 –con un actor principal de 23 años de edad–, más aun cuando Smith basa su trabajo en despertar una tierna simpatía en el espectador con sus ademanes y caritas, y el estilo sensorial de la dirección hace resaltar los crueles golpes y las caídas que sufre. Al final se convierte en figura de un circo romano moderno, de rock y pantallas, en el que los niños parecen personajes de un brutal programa de ESPN. Al menos por el mal ejemplo que el filme transmite en relación con la violencia resulta insólito que lo hayan declarado apto para todo público en Venezuela. Si en vez de que le molieran la pierna a golpes el protagonista hiciera el amor a esa edad con la muchachita de la que se enamora sería el fin del mundo para los conservadores, ¿no? - PG
Ver más / Comentar en Facebook

Habana Eva de Fina Torres:
Habana Eva (2010) es un filme en el que vuelven a encontrarse expresadas las dos inquietudes fundamentales del cine de Fina Torres, que están presentes en su filmografía desde Oriana (1985), película por la que ganó la Cámara de Oro en el Festival de Cannes de 1985. La primera es darle cabida en el cine a la mirada femenina; la segunda, la búsqueda de respuestas personales para el problema de la identidad. Considerar ambas cosas por separado es un ejercicio justificado únicamente porque lo que suele representarse como sexualmente neutro en el cine puede no ser sino manifestación de la mirada masculina, abrumadoramente predominante en Hollywood y en casi todas las cinematografías nacionales. El cine venezolano es una rara avis por la existencia de un número comparativamente elevado de mujeres cineastas, pero de los cuatro largometrajes que ha dirigido Torres tres son coproducciones con el exterior y el cuarto es estadounidense, Woman on Top (2000).

Identidad y sexualidad están indisolublemente unidas en las películas de la realizadora venezolana. Ambas cosas confluyen en una búsqueda de lo que uno quiere hacer de sí mismo porque siente que es su destino. Planteada de ese modo la pregunta adquiere una dimensión a la vez personal y universal. No es una identidad que pueda ser definida principalmente sobre la base de la adscripción a una representación establecida de la nación, la clase social, el sexo, etcétera. Eso se evidencia, por ejemplo, en el hecho de que en sus filmes siempre hay personajes en tránsito de una nación a otra: de Francia a Venezuela en Oriana; de Venezuela a Francia en Mecánicas celestes (1995), de Brasil a Estados Unidos en Woman on Top y de Cuba a Venezuela y de vuelta a la isla en Habana Eva. Pero no por eso deja de ser una inquietud característicamente venezolana y latinoamericana: es un lugar común considerar como propio de nuestra cultura percibir la identidad como una cuestión importante y problemática, debido a que se forjó como resultado de un proceso de mestizaje - PG
Ver más / Comentar en Facebook

Habana Eva de Fina Torres:
Fui al cine a ver con mucha expectativa a Habana Eva de Fina Torres y la verdad, se quedaron cortas las recomendaciones. La única película que había visto de esta directora, era más que suficiente para tenerla como una de nuestras mejores realizadoras. Oriana significó para mi un antes y un después en el cine nacional y esta obra vuelve ser un punto de inflexión.

La primera sorpresa que me llevé, fue ver la sala un 50% llena, lo cual para mí es todo un récord, ya que cada vez que voy a ver una película venezolana puedo contar los asistentes, casi todos conocidos. En esta oportunidad, salvo unas alumnas que entusiasmé en la entrada, no vi a más nadie y eso, es un buen indicador de que el cine nacional comienza a tener audiencias - Morelis Gonzalo
Ver más / Vaya a la Página del Cine Venezolano en Vértigo / Comentar en Facebook

El origen de Christopher Nolan:
El objetivo de hacer una superproducción de acción que logre despertar el interés del público pensante de El caballero negro (The Dark Knight, 2008) se repite en El origen (Inception, 2010) del mismo director, Christopher Nolan. Pero no con la misma receta. El detalle singular de aquella cinta de Batman era Heath Ledger en el papel del Guasón, un personaje de comiquita con el que era posible hacer casi cualquier cosa y que el actor aprovechó para lograr una interpretación excepcional que le valió el Oscar póstumo. No son las actuaciones lo que destaca en El origen, aunque los nombres en el afiche no dejan de ser un gancho para el cinéfilo. El Cobb de Leonardo di Caprio, el personaje principal, es una versión de segunda mano del Teddy Daniels que encarnó en La isla siniestra (Shutter Island, 2009) de Martin Scorsese; la nominada al Oscar por Juno (2007), Ellen Page, no aporta mucho más que su juventud como Ariadne, la brainy adolescente, y a Marion Cotillard, premiada por la Academia por La vida en rosa (La Môme, 2007), le dieron el personaje de la mujer de la vida del protagonista sin relatar la vida que le lleva a convertirse en esa mujer, y aunque es una actriz bella, no es lo suficientemente deslumbrante para llegar a convencer de que es la chica de los sueños de Cobb.

Es en la manera como se trata un tema donde está lo que le da a El origen el toque de seriedad que se espera de un filme escrito y dirigido por el realizador de Memento (2000) y del remake Insomnia (2002). Pero primero hay que advertir que es conveniente evitar extraviarse por los vericuetos de la psicología amateur para tratar de entender esta mezcla de heist movie, como Casta de malditos (The Killing, 1956) de Stanley Kubrick, con The Matrix (1999) de los hermanos Wachowski. Los mundos soñados de El origen no son propiamente oníricos sino ambientes diseñados por especialistas cuya labor es análoga a la de los que crean videojuegos o hacen diseño de producción en el cine. Cuando el inconsciente irrumpe en esos ambientes artificiales lo hace como una interferencia que causa problemas - PG
Ver más / Comentar en Facebook

Corazones ardientes de Guillermo Arriaga:
Corazones ardientes, como han titulado en español The Burning Plain (2008), es un filme paradójico. Hay en la cinta escrita y dirigida por Guillermo Arriaga una mezcla en la que la claridad de una narración reiterativa anula el misterio de lo que se relata. El guionista de Amores perros (2000), 21 gramos (21 Grams, 2003) y Babel (2006), de Alejandro González Iñárritu, cuenta en su opera prima en el largometraje una historia de amor y destino trágico, de culpa y de redención, con el trasfondo de la frontera entre México, su nación, y Estados Unidos. Son dos países que, al igual que los amantes del filme, están hechos el uno para el otro por razones demasiado evidentes, que sin embargo no son capaces de comprender y les llevan a rechazarse. Hay misterio y dolor en todo ello, y tiene como correlato un montaje alternado, como es característico los filmes escritos por Arriaga, que pasa de una rama de la historia a otra, dando saltos también el tiempo, sin solución de continuidad, prescindiendo también de intertítulos o las marcas de coloración. Las actuaciones están en las antípodas de los clichés de lo dramático hollywoodense y del estereotipo emotivo latinoamericano. Se afincan en la contención y en la dureza, razones por las cuales resultan más impresionantes los gestos con los que los sentimientos afloran, como el temblor de Gina, el personaje de Kim Bassinger, y la lágrima de María, la niña que interpreta Tessa la. Pero todo eso está acompañado de anticipaciones que hacen obvio lo que va a suceder antes de que ocurra, y que dejan claramente explicado lo que podría haber planteado preguntas inquietantes, por lo que la participación del espectador es limitada. Todo se le da en cucharita y sin suspenso - PG
Ver más / Comentar en Facebook

Dos amantes de James Gray:
Dos amantes (Two Lovers, 2008) de James Gray está inspirada en la novela corta de Fedor Dostoievski Noches blancas. Es por ende una película cuyo protagonista es un soñador. El personaje del escritor se describe a sí mismo como uno de los que tienen un trabajo regular, pero cuando al mediodía cierran las oficinas, las tiendas y los ministerios para el almuerzo y la siesta, en el camino “todo lo mira de un modo inconsciente, como si tuviese al mismo tiempo el pensamiento ocupado con algún objeto distinto, lejano, especial, de suerte que no tarda en no tener para lo que le rodea sino una ligera mirada, y esto cuando algún azar le distrae la atención”. Continúa el soñador, dirigiéndose a la muchacha que acaba de conocer, y de la que lógicamente se ha enamorado: “Alegre se siente como un colegial que se levanta de los bancos de la clase y de nuevo puede entregarse a sus juegos y distracciones favoritas. Si usted lo observara, Nástenka, observaría al punto que esa alegría ha empezado ya a actuar beneficiosamente sobre sus nervios excitados y sobre su fantasía, de una excitabilidad morbosa. Ya esa misma fantasía llevóse en sus juguetonas alas a los transeúntes curiosos y a los rústicos mozos; todo se lo llevó ya la fantasía caprichosamente en su red, como la telaraña a las moscas, y con el botín recién cogido entra el tipo raro en su casa, se sienta a la mesa y come, y hecha su colación no vuelve enteramente en sí hasta que Matríona, su patrona eterna, malhumorada y taciturna, le ofrece la cachimba; hasta entonces, como digo, no vuelve enteramente en sí, y entonces nota con asombro que ya comió sin percatarse de ello” - PG
Ver más / Comentar en Facebook

FANtasmo de Jonás Romero:
En el mediometraje venezolano FANtasmo (2009) hay dos preguntas que se hacen a diversas personas en la calle: ¿usted conoce al presidente Hugo Chávez?, ¿lo ha tocado? Pero no es una encuesta sobre el jefe de estado. El uso de actores obliga a descartar esa posibilidad. La segunda de las interrogantes del documental de Jonás Romero tiene una respuesta que se refiere más bien a lo táctil del medio de comunicación de masas sobre la base del cual la gente se construye las más diversas representaciones de Chávez. Se trata de su presencia constante en la pantalla de televisión, medio al que Marshall McLuhan consideraba como una extensión del tacto. FANtasmo es sobre esa manera de sentir a Chávez y de las diferencias con la experiencia real de tocarlo. En cuanto a la primera pregunta, la película muestra que el presidente no sólo está continuamente en la televisión sino que gracias a ella puede estar en casi todas partes. Sus palabras acompañan a la gente en su vida cotidiana, y en las distorsiones del sonido que el realizador no limpió se percibe a su vez una aspereza, rugosidad: otra experiencia táctil. Pero, ¿puede llegar a conocerse al presidente de esa manera? - PG
Ver más / Vaya a la Página del Cine Venezolano en Vértigo / Comentar en Facebook

Loco corazón de Scott Cooper:
Loco corazón Crazy Heart, 2009) es como una de esas viejas canciones que se cantan para tratar de disipar la tristeza. Cuenta una historia de redención que es como todas esas historias. Bad Blake, el protagonista, una vieja gloria del country, se ha ido dejando sumergir cada vez más profundamente en la decadencia y en un mar de alcohol. Encuentra algo de aliento para nadar hacia la orilla en el amor de una joven y bella periodista, y luego de golpearse contra el duro fondo de la nada se levanta para emprender una segunda carrera en la música - PG
Ver más / Comentar en Facebook

Bienvenido a Woodstock de Ang Lee:
Hay una imagen en Bienvenido a Woosdtock (Taking Woodstock, 2009) que resume lo que representaron los 3 días paz y música en White Lake, en el estado de Nueva York, del 15 al 17 de agosto de 1969, desde la perspectiva de los que vivían allí. El primero de los organizadores del concierto de Joan Baez, Grateful Dead, Jefferson Airplane, Santana, The Who, y otros 27 artistas y grupos llega como caído del cielo, en helicóptero, a ese lugar. La película dirigida por Ang Lee y escrita por James Schamus es una sinécdoque de cómo pudo haber sido recibido el movimiento contracultural de los sesenta en muchos lugares como ese, en Estados Unidos y en otros países: como una revolución venida de otro planeta, que si bien no logró cambiar el sistema –cosa que en el filme se hace evidente por cómo se sacan las cuentas del negocio y cómo los dólares pasan grotescamente de mano en mano–, al menos pudo cambiar un poco la vida de muchas personas que no eran hippies - PG
Ver más / Comentar en Facebook

Hermano de Marcel Rasquin:
El tema de la salvación de la pobreza por el talento vuelve al cine venezolano en Hermano (2010), un drama deportivo de contenido social sobre el fútbol que se desarrolla en un barrio ficticio de Caracas. Estuvo presente en Maroa (2005) de Solveig Hoogesteijn, sobre una niña de la calle que encuentra la salida a través del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, y en La clase (2007) de José Antonio Varela, sobre una maestra de música y alumna del mismo sistema, y que es una crítica marxista del deseo de ser rescatado de la marginación por el reconocimiento de los méritos individuales por parte de esa institución. En la opera prima de Marcel Rasquin la esperanza de salvarse del barrio está depositada en el Caracas Fútbol Club. Pero el filme, que comienza con el hallazgo de un recién nacido botado en la basura, le da una patada al espectador deseoso de valerse del melodrama para escapar de la reflexión sobre la realidad y le saca la tarjeta roja también a la crítica ideológica abstracta del individualismo. El final es un llamado a pensar por uno mismo en el problema - PG
Ver más / Comentar en Facebook

Hermano de Marcel Rasquin:
Hemos terminado un mes de intensa pasión y España se alzó con el trofeo más preciado del mundo. Habrá que esperar cuatro años, hasta Brasil, para ver si el equipo de nuestros sueños logra la victoria. Otros desde hace un tiempo están festejando que el Caracas FC se hiciera con el campeonato de la temporada pasada. En fin, en tiempo de fútbol hay que tener las botas bien puestas para lograr la victoria. Claro, uno sólo lo ve desde la Barra Roja en nuestro caso. Otros tienen la victoria en sus pies. De eso se trata la vida de Julio y Gato, hermanos de crianza de un barrio caraqueño cualquiera, quienes debaten sus vidas entre dramas, calles y balones de fútbol - Patricia Kaiser
Ver más / Comentar en Facebook


Artículos y
ENTREVISTAS
Taita Boves

"Boves es pertinente porque vivimos en un país fracturado":
Taita Boves una película escrita y dirigida por Luis Alberto Lamata, y coproducida por la Villa del Cine, se estrena mañana en Venezuela. Está basada en la novela de Francisco Herrera Luque Boves, el Urogallo y trata del hombre que se enfrentó con las fuerzas patriotas, en la guerra de la independencia, al mando de un ejército de negros y pardos, arengados con del grito de “mueran los blancos”. Era, sin embargo, blanco y español.

Juvel Vielma encarna con ferocidad en el filme a un personaje con el que la guerra de independencia se convirtió en sanguinaria lucha a muerte, en la que patriotas y realistas fueron masacrados con una crueldad que ponía de manifiesto el odio social. Es un sentimiento que la injusticia explica, aunque no lo justifique, y que tiene un substrato que persiste en el país, puesto que el problema de la desigualdad sigue estando lejos de haber sido resuelto. De alguna manera se expresa en la división política actual, que no ha estallado en violencia. Por eso la Venezuela de 1814 es pertinente como un llamado a la reflexión al país del presente.

Vértigo conversó sobre el filme con Luis Alberto Lamata, quien estudió Historia en la Universidad Central de Venezuela y guión cinematográfico en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de Los Baños, en Cuba. Desde 1982 se dedica a la televisión, en la que ha sido director en telenovelas como Topacio (1984). Su primer largometraje en el cine, Jericó (1990), ganó el Gran Premio Coral en el Festival de La Habana en 1991. Fue elegido como la película venezolana favorita de todos los tiempos para la mayoría de los que respondieron una encuesta sobre el tema de esta revista y figuró como la cinta nacional en mejor posición en la encuesta sobre los 100 filmes latinoamericanos más importantes de todos los tiempos que hizo el sitio web Noticine. Esa película y Desnudo con naranjas (1996) son cintas de ficción ambientadas en el pasado histórico de Venezuela. Lamata ha dirigido también Miranda regresa (2007), un encargo de la Villa del Cine sobre el precursor de la independencia, Francisco de Miranda, y El enemigo (2008), de producción independiente - Pablo Gamba
Ver más /
Comentar en Facebook

¿Algo pasa o son ideas mías?
Hay algo que está llamando poderosamente mi atención, algo que creo merece un comentario. En los últimos días, tal vez huyendo de la polaridad y el reinado de estupidez impuesto por la televisión,  mi relación con la realidad se ha reducido a un único medio: la web. Debo confesar que –junto con miles de millones de personas que cada día aumentan en una relación exponencial que se pierde de vista en la inmensidad postmoderna de la civilización– poco a poco me he ido convirtiendo en eso que un viejo profesor llamaba cyberantrópodo. Mis manos han perdido la antigua habilidad de la caligrafía y el teclado de la computadora comienza a hacerse una extensión de la punta de mis dedos. Aquel método Palmer aprendido en la escuela ha pasado a ser un recuerdo de la barbarie casi medieval de los programas educativos venezolanos.

Y es que no nos queda otra opción: es perderse en la web o sucumbir ante el espectáculo político televisivo (¡no tengo cable!). Y, vaya, creo que es lo mejor que podemos hacer si queremos mantener un pie anclado a nuestra realidad, pues si hay una diferencia entre la internet y la televisión en cuanto medios de comunicación, es que la primera exige del usuario cierta actividad, cierta inteligencia, lo que no exige la última, que es pura recepción pasiva de lo que dicte la tendencia política que sintonicemos. Porque hoy, para nosotros, desgraciada o afortunadamente, todo hecho, por más insignificante que sea, reclama para sí el significado más decadente y latinoamericano de la palabra “político” - Ulises Londoño
Ver más / Comentar en Facebook

De por qué algunas películas que los críticos alaban son aburridísimas:
Hay algo que la juventud venezolana suele llamar mala-intensidad. Un mal-intenso es aquel individuo que en medio de una reunión con amigos, por ejemplo, pide la atención del público para recitar poemas metafísicos en alemán de Benno von Archimboldi. Un mal-intenso es uno de esos amigos que todos tenemos al que no se le puede preguntar algo como la hora porque inmediatamente se extiende en un monólogo acerca de la doctrina de la idealidad del tiempo y el espacio en la Crítica de la razón pura.  Un mal-intenso es alguien que lee a Wittgenstein en la playa, que postea versos de Dante en el Facebook (en italiano), o que en una conversación con el conserje de su edificio utiliza la palabra “dialéctico” para referirse a la relación entre el mal estado de las instalaciones del edificio y el grado de civilización de sus habitantes.

Ahora bien: ¿por qué una película como la Mujer sin cabeza, por ejemplo no gusta al público? se pregunta el autor de las páginas de Satán. Respuesta: porque es una película mal-intensa. No sé mucho de cine y respeto que la crítica reconozca en la película elementos artísticos o técnicos interesantes. Pero la película, simple y llanamente, no entretiene, no engancha. No engancha porque a la autora, en todo su derecho, no le dio la gana que enganchara. No es una película para entretener ¿Le reprocharemos a la directora que haya hecho una película aburrida? En lo absoluto, nadie puede hacerlo; la libertad creativa es incuestionable. Sin embargo, a veces me pregunto –en el caso de ser realizador y tener las posibilidades de hacer una película– si yo haría una película de ese tipo. Y creo que no la haría, porque yo como espectador no la disfrutaría - Ulises Londoño
Ver más / Comentar en Facebook

Ir al archivo
Máster en critica cinematografica

.    portada    .    críticas    .     imágenes en línea    .   cine venezolano    .   archivo    . 
Copyright © 2007. REVISTA VERTIGO. Caracas. Venezuela. Producido por: Seventeen Design