Para mí es difícil hablar de la nueva versión de A Nightmare On Elm
Street, de Samuel Bayer, sin hacer comparaciones con el film de Wes
Craven. No lo digo sólo por el valor sentimental que la franquicia tiene
para mí; esta nueva versión, que sigue muy a grosso modo la trama original,
recrea literalmente las escenas clásicas del tour de force de 1984.
A Nightmare On Elm Street, salida por nuestros lares en aquella época
con el título de Pesadilla en la Calle del Infierno se diferenciaba
del resto de las slashers del momento en que este era un film
inteligente. Versaba sobre un conjunto de adolescentes que sufrían severos
trastornos del sueño caracterizados por la aparición de un hombre quemado,
con un guante cuyos dedos terminaban en largas cuchillas. El problema
estaba, y he aquí el giro interesante, en que lo que te sucedía en el sueño,
te sucedía en la vida real. Si este merodeador nocturno (que, después
descubrimos, se llamaba Freddy Charles Krueger) te cortaba en tus sueños,
despertabas para ver los cortes en tu piel. Un concepto bastante original en
una película que exploraba la frontera entre la realidad y la fantasía a
través de una trama bastante sólida. Dicho de otro modo: una obra maestra.
Victor C. Drax
[Taita Boves]
El “libremente adaptado” de Taita Boves (2010), en relación con Boves,
el Urogallo (1972) de Francisco Herrera Luque, significa una
profundización de Luis Alberto Lamata en los problemas planteados en la
novela sobre José Tomás Boves, el español que lideró un ejército de pardos y
negros contra los blancos criollos que declararon la independencia de
Venezuela. Es una figura que encarna, para el psiquiatra y novelista, el
arquetipo del caudillo vengador.
Si el autor de la obra literaria, a pesar del terrible conflicto que relata, en el que
cada bando emprendió una guerra a muerte contra el otro, deja abierta la
esperanza en que un caudillo pardo y pobre, y no blanco y pequeño
propietario, como Boves, sea el llamado por la historia a hacer una
verdadera revolución social en el país, el filme es amargamente pesimista en
lo que respecta a todo caudillismo, sin importar cuál sea el color de su
piel. Hay para el cineasta una maldición que el personaje echó sobre
Venezuela: la condena a seguir buscando un taita
- Pablo Gamba Ver más /
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"Si
la locura movió un país, eso demuestra que el país tenía ese
desequilibrio. Boves fue posible porque
había en el país una fractura desquiciada que venía de muchos años de
injusticia, de un mantuanaje que estaba aislado de su realidad"
Luis Alberto Lamata
Lea la entrevista en Vértigo
Hermano
[¿Algo pasa o
son ideas mías?]
Hay algo que está llamando poderosamente mi atención, algo que creo merece
un comentario. En los últimos días, tal vez huyendo de la polaridad y el
reinado de estupidez impuesto por la televisión, mi relación con la
realidad se ha reducido a un único medio: la web. Debo confesar que –junto
con miles de millones de personas que cada día aumentan en una relación
exponencial que se pierde de vista en la inmensidad postmoderna de la
civilización– poco a poco me he ido convirtiendo en eso que un viejo
profesor llamaba cyberantrópodo. Mis manos han perdido la antigua habilidad
de la caligrafía y el teclado de la computadora comienza a hacerse una
extensión de la punta de mis dedos. Aquel método Palmer aprendido en
la escuela ha pasado a ser un recuerdo de la barbarie casi medieval de los
programas educativos venezolanos.
Y es que no nos queda otra opción: es perderse en la web o sucumbir ante el
espectáculo político televisivo (¡no tengo cable!). Y, vaya, creo que es lo
mejor que podemos hacer si queremos mantener un pie anclado a nuestra
realidad, pues si hay una diferencia entre la internet y la televisión en
cuanto medios de comunicación, es que la primera exige del usuario cierta
actividad, cierta inteligencia, lo que no exige la última, que es pura
recepción pasiva de lo que dicte la tendencia política que sintonicemos.
Porque hoy, para nosotros, desgraciada o afortunadamente, todo hecho, por
más insignificante que sea, reclama para sí el significado más decadente y
latinoamericano de la palabra “político”
- Ulises Londoño Ver más
/
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El último maestro del aire
[El último
maestro del aire] El último maestro del aire (The Last Airbender, 2010) es una película que se rodó en dos dimensiones y luego
fue expandida a 3D. Pero desde el comienzo significó la reducción del mundo
de la serie de animación Avatar: la leyenda de Aang (2005-2008) de
Nikelodeon a la uniformidad que impera en las superproducciones basadas en
efectos especiales. Es un caso más de una paradoja de Hollywood, que busca
refrescar su oferta importando historias, personajes y motivos provenientes
de otras fuentes y de otras cinematografías, para imponer la semejanza con
sus películas a aquello que precisamente trajo porque era diferente
-
PG Ver más
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[Cortos
del Festival de Cine Hecho con Cámara de Fotos]
Estos cinco cortometrajes participaron en el Primer Festival de Cine
Hecho con Cámara de Fotos, organizado por Raúl Perrone, que se llevó a cabo
en Buenos Aires. "La idea surgió en 2007, cuando hice La Navidad de
Ofelia y Galván con una cámara de fotos. Lo hice fundamentalmente por
las ganas de usar un aparato muy pequeño, que podía poner donde quisiera e
igual pasaba inadvertido", dijo el cineasta argentino en una entrevista
publicada en Página/12.
Esa invisibilidad es clave en Valentina y 24, películas
realizadas en el taller de cine que dicta Perrone y dirigidas por Jorge
Palomera y Mailen Cárdenas, respectivamente. Son cintas cuyo tema está en
consonancia con la fotografía doméstica. Hogar de Rocío Pérez Belarra,
Los trenes de ninguna parte de Tomás Utillano Martínez y María
camina de Francisco Vázquez Murillo son, en cambio, obras
experimentales.
No son grandes películas pero ayudan a hacerse una idea de lo que fue un
festival acerca del cual hay expectativa entre realizadores y cinéfilos
venezolanos, como sobre todo lo que hace Raúl Perrone. El detalle más
significativo, que también es irónico si se quiere, es que el resultado no
permite distinguir el tipo e cámara que se usó.
Valentina de Jorge Palomera
24 de Mailen Cárdenas
Hogar de Rocío Pérez Belarra
Los trenes de ninguna parte de Tomás
Utillano Martínez
Un punk en Venecia:
El cineasta y músico punk francés F. J. Ossang presentará en la
sección Horizontes de la Mostra su primer largometraje, Dharma
Guns, del que Les Inrockuptibles publicó algunas
imágenes. El título indica una deuda con la novela Dharma Bums
de Jack Kerouac (1958). "Es un filme primitivo, dividido en tres
movimientos, tres espacio-tiempos en los que el héroe intenta, como
Orfeo, traer de vuelta a su novia del infierno", dice el realizador. Ver más En 2007 F. J. Ossang ganó el Premio Jean Vigo por el
mediometraje Silencio. Vértigo lo publicó en la
sección Imágenes en Línea.
Vea Silencio de F. J. Ossang en Vértigo /
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al tanto
Despachos
del Fright Fest:
Mark Pilkington escribe en Sight and Sund sobre Eggshels,
una película que realizó en 1969 el director de The Texas
Chainsaw Massacre (1974), y que se exhibe en el festival
de cine de terror y fantástico de Londres. Comenta también Amer
(2009), una cinta belga de Helene Cattet y Bruno Forzani, a la que
considera una carta de amor al giallo. Ver más /
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Términos
del servicio: una película paranoica
El videoartista italiano Carlo Zanni se inspiró en los términos de
servicio de Youtube para crear
Iterating My Way Into Oblivion, un video en el que el contrato
se repite como una pesadilla. Cada vez que la compañía haga un
cambio, será incorporado al video a través de un programa de conversión de
texto en voz.
"Este trabajo es la continuación de tres películas experimentales
hechas en los cuatro últimos años, para las cuales he acuñado el
neologismo 'DATA cinema', que sugiere una nueva manera de tratar la
realización y las formas narrativas principalmente basada en el uso
de datos de la red, con el fin de crear ambientes cinematográficos
constantemente cambiantes", dice en una entrevista que le hizo la
revista Wired.
El video está publicado en Vértigo
junto con una obra anterior de Zanni, The Possible Ties Between
Illness and Success (2006-2007), que se reedita de manera
automática cada vez que se actualizan las estadísticas de visitas de
Google Analytics. Véalos /
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Cine latinoamericano: expresión de deseo
"El rótulo del 'nuevo cine latinoamericano' haría pensar en una
'unidad' mayor de la existente. En realidad, en las últimas décadas
las diferencias se han marcado en la producción de los diversos
países. Si antes hubo un mercado común para el cine de México y, en
menor medida, Argentina, eso dejó de existir hace mucho tiempo y la
idea de un 'nuevo cine latinoamericano' lo que cubre es en verdad el
deseo, no exactamente de una vuelta al pasado (imposible, además),
pero sí de un estado de cosas en el que la producción sea boyante y
la circulación de películas fluya de manera regular por las
pantallas que van de México a la Patagonia", escribe Isaac León
Frías, en la primera parte de un ensayo que se publicará en tres
entregas, en el blog peruano Páginas del Diario de Satán. Ver más /
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